¿Cómo se debe educar a un perro sin violencia?

Cuando un cruce de rottweiler y boxer de dos años se quedaba solo en casa, todo el vecindario se enteraba: se ponía a llorar ante la puerta y no paraba hasta que Elishia, la propietaria, volvía de trabajar. En su ausencia, además, rascaba las puertas, mordía los pomos y defecaba en el suelo, una conducta que siguen del 20% al 40% de los perros, según un estudio de la Tufts University, en los EE.UU.. Es un comportamiento que, cuando se enquista, se diagnostica como trastorno de la ansiedad de separación, y que a menudo es el causante de abandonos y devoluciones de los perros a las protectoras.

De hecho, cuando un equipo del canal británico Channel 4 se presentó en casa de Bruno, Elishia ya le estaba buscando una familia, quizás en el campo, donde estuviera más cómodo y pudieran estar más por él. Fue entonces cuando el equipo de Channel 4, que preparaba el documental Dogs: their secret lives, instaló 10 cámaras en casa de la Elishia para seguir los movimientos de Bruno: ella no pudo aguantar las lágrimas al ver la angustia del perro cuando se quedaba solo. Como suele ocurrir con las personas animalistas como ella, quería atajar el problema con educación canina en positivo que resolviera el problema sin causar inconvenientes al animal.

¿Cómo lidian los perros con la soledad?

A partir de entonces, empezaron a trabajar con el perro para que no le costara tanto separarse de Elishia. Por eso le habilitaron un espacio donde aprendiera a relajarse, con una cama que sólo usaría cuando tocara quedarse tranquilo. Con Elishia cerca de él, sentada al sofá, a Bruno se le daba un juguete Kong (un objeto de plástico con galletas dentro, que el perro puede ir extrayendo). Despacio, ella tenía que ir alejándose: primero un paso, después dos, y finalmente fuera de la habitación y fuera de casa. Todo para enseñarlo a ser feliz también cuando se quedaba solo en casa.

¿De qué sirve regañar a un perro?

Cuando volvemos a casa y el perro, después de unas horas solo, lo ha dejado todo revuelto, de poco sirve regañarlo. Si no hay control visual sobre el perro, no tiene sentido regañarlo por los destrozos que haya podido hacer. Tienen conductas destructivas por falta de control, y la única manera de evitarlo es limitarles el paso para que no tengan acceso a las zapatillas, a las flores del jardín o a los juguetes de los niños.

Además, se alerta sobre las consecuencias de regañar el perro a posteriori. Si no se le ha cogido in fraganti no se puede hacer nada. Es igual si se acuerda de lo que ha hecho o no. El problema es que si está acostumbrado s que lo regañes cuando llegas a casa, asociará todavía más estados emocionales a tu llegada: alegría, excitación e incluso miedo. Un cóctel molotov que hará que se dispare todavía más la ansiedad de quedarse solo.